miércoles, 19 de agosto de 2009
Frases para la reflexión
- Vámonos.
- Do you like to go beach?
- Me apetece probáh cozah nuevah.
- ¿Por qué somos amigos de ese tío?
- No se si es discapacitado o es tonto.
- ¡Illa! ¡Qué bien te zienta el blanco!
- Ruletita del amor.
- Yo no hago negocios con amigos.
- CRBurro, CRCaballo, CRGorda, CRBlanca.
- Illo Luque, soy el Jose.
- Qué Joze?
- El primo de tu novia
- Ah! Ehpera un zegundo, que ze pone.
...y más frases que ahora mismo no recuerdo xD
jueves, 6 de agosto de 2009
Cliente insatisfecho

Un panadero denuncia a una prostituta que le dejó insatisfecho
Presentó la queja en Consumo de Granada
PÚBLICO.ES - Granada - 05/08/2009
El protagonista de la historia es un panadero de Granada con ganas de juerga que se quedó con ganas de más... o de mejor calidad.
Según el diario El Ideal de Granada, el hombre se acercó a un prostíbulo de alto standing donde comenzó a hablar con una prostituta con la que apalabró una tarifa -160 euros-, que a ambos les parecía correcta.
El problema surgió cuando, tras hecho uso del servicio, el panadero acudió al encargado del local para expresarle su insatisfacción.
El gerente del local, la chica y el cliente no llegaron a ningún acuerdo, así que el panadero decidió acudir a la Oficina del Consumidor para tramitar una denuncia.
La reclamación ha sido una de los 267 que la Junta de Arbitraje de la Diputación de Granada ha recibido en los últimos seis meses, tal y como recoge El Ideal.
La Junta de Arbitraje trata de resolver las denuncias de una forma pactada y evitar así que los implicados tengan que llegar a los tribunales. Sin embargo, en el caso del panadero, no se consiguió llegar a un acuerdo, ya que la chica no se presentó a la vista.
sábado, 1 de agosto de 2009
domingo, 12 de julio de 2009
jueves, 9 de julio de 2009
Tatico!!!
lunes, 6 de julio de 2009
Esa gentuza (Arturo Pérez-Reverte)

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.
Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.
De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.
viernes, 3 de julio de 2009
Nuevo juego: "Robapuntos"
Reglas:1. Juego version 1vs1.
2. Se puntua mediante llamadas telefonicas en estado de embriaguez o de festival, las cuales tienen que interrumpir un sueño o un plan mas aburrido.
3. En caso de que la persona que reciba la llamada, este haciendo un plan de igual diversion o superior, automaticamente ganara un punto, quedandose sin puntuar en esa llamada el llamador inicial.
4. No coger telefono puntua a quien realiza la llamada
5. Una persona que haya recibido/proporcionado sexo durante esa noche, podra llamar al dia siguiente a su rival para volver a recuperar sus puntos.
Sencillo, pues ala, al ataque!!!
Clasificacion:
Milde: 1
Kurro: 0
